miércoles, 24 de enero de 2018

La chica de cabello gris (resubido 01/02/17)

Junio - Julio 2015


Un día más de servicio social en la preparatoria, porque no tengo otra alternativa, más que levantarme a las 7 a.m de lunes a viernes para cumplir 240 horas de trabajos forzados para poder conseguir un título que me abre las puertas a más trabajos forzados; pero no todo es malo después de un mes entero transcribiendo encuestas rellenadas con indiferencia sobre lo que pueda suceder, realizadas a los padres de familia en las juntas para entregar los kardex (calificaciones pues), llega una parte donde las cosas parecen ante todo un tanto entretenidas, atender o más bien criticar a los aspirantes a bachilleratos de UdeG, mas especifico, Vocacional, Politécnico, Prepa 12 y varios mas que no recuerdo porque su importancia es nula, lo importante aquí es, alguno de los días de interminables filas de aspirantes formados para entregar su documentación a una institución a la cual aún no saben si formaran parte, después de charlas medio decentes con David -personaje que hizo un poco mas amena mi estancia en el servicio, claro está, cuando Sara no se encontraba en la misma área que yo. - me encontraba revisando cada detalle de sus documentos para que al momento de llegar con las secretarías el proceso fuera más ágil y gritando a pequeños grupos de aspirantes "en el espacio blanco deben escribir un número de teléfono de casa, no celular por favor" (trabajo más útil), tan solo llevaba un poco menos de una octava parte de la extensa fila que cubría todo el contorno de la preparatoria, exhausto -más bien enfadado de hacer un trabajo inservible. - me dispuse a sacar mis audífonos para escuchar un poco de música y descansar en la única banca con sombra de aquella mañana calurosa, pendiente claro de la ubicación de mi supervisora de servicio; ¡Ah, un poco de Extremoduro! exprese al tirarme sobre la banca, aún lo recuerdo, sonaba Hoy te la meto hasta las orejas, cuando un muchacho se acercó pidiendo información sobre la documentación y como rellenar el único espacio que se debía rellenar, después de un parpadear lento, señalando desagrado, me levante hasta una posición donde estaba sentado al filo de la banca, le repetí las indicaciones mas difíciles de comprender, me levante y termine mi descanso, daba igual ya me habían arruinado mi momento, me dirigí y junte a otro grupo de 10 personas para darles indicaciones, durante todo el discurso no pude apartar la mirada de aquella chica de cabello gris, un gris muy claro, siendo sincero y cursi, creo que en ese momento comenzó mi querer hacia ella, pero en su momento no fue nada mas que una dentro del montón de las mas de cien chicas bonitas que llegue a ver en todo el tiempo de mi servicio, ademas claro de que no sabia a que escuela había hecho tramites y en el caso particular de que hubiera sido a la Vocacional aún cabía la posibilidad de que fuera al turno contrario, o peor aún que no llegase a acreditar el examen de admisión, al momento de querer acercarme a ella para sacar mas información sobre sus aspiraciones, llegue con una simple pregunta, ¿Alguna duda?, todos hicieron una pregunta abriéndome la posibilidad de ver la información de su cédula de aspirante, todos excepto ella, que al parecer captó todo, impidiéndome así, el saber más sobre ella, lo deje pasar y me aleje de ella sin mas que solo el recuerdo de una cara bonita; al final del día me acerque a Sara y le conté ese momento y lo que había sentido al verla y estar tan cerca de ella, me di cuenta de la forma tan vulgar de presentarla en mi historia "Una chica de cabello gris", no era suficiente para abarcar lo que en su momento provocó, decidí ponerle un mote especial; Julieta fue el nombre elegido, nombre que recientemente había escuchado en la pequeña parte de canción de Extremoduro que escuche, exactamente en el verso "sufre Julieta en su balcón", y desde ese entonces siempre que me refiero a ella lo hago bajo el mote de Juleita, que a la larga se transformó en Juleita al una y otra vez intercambiar las letras de esa silaba al escribir rápido en la computadora, en fin, allí comenzó la historia de la chica de cabello gris,


Jesús R H

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