lunes, 3 de diciembre de 2018

Qué necesidad

Qué necesidad tenía de llegar a vivir a la misma ciudad,
escoger la misma uni, matricularse en el mismo campus,
elegir la misma carrera y presentarse aquel agosto
en la misma clase que yo con su belleza abominable,
abominable,
abominable,
con ese abuso de poder que solía manejar sin mesura,
sin brújula ni juicio, igual que se aprieta un revólver,
mientras jugaba a apoyarse en un codo o en el otro
y ajustaba su melena pasándose dos dedos por la oreja,
como posando inocente para una litografía romántica,
qué necesidad
de pasar desapercibida (solo por mí al parecer) por dos meses,
para no darme tiempo de poner en orden mis sentimientos por ella
qué necesidad
de decirme: "no sirves para nada",
justo después de ganarme en lo que, según yo, era lo mío
y al decirme esto reírse con su belleza de siempre,
que ya he dicho que usaba como se usa un revólver,
mientras yo le seguía la corriente asustado, silencioso,
sin notar aún que la última bala que ella había disparado
ya estaba dando vueltas y vueltas dentro de mi cabeza.




(Escrito inspirado en el escrito de Neorrabioso del mismo nombre, adaptado a mi situación).