domingo, 28 de octubre de 2018

Siempre he sido un Hache en la vida

Todo lo que pienso, se hace ilegal, o lesbiana; mejor dicho todo lo ilegal o lesbiano, me atrae, me llama a ser parte de ello, no soporto la pureza de las cosas, ni la heterogeneidad de las cosas, necesito de algo que me mantenga alerta, una sensación de peligro, necesito mezclarme en ámbitos que no conozco o que son ante la moral típica, raros.

Todo lo que hago, es legal, o hetero; soy legal y soy hetero, no soy capaz de llegar a un tono gris, ni mezclar mis impulsos homogéneos, estoy atascado en la sensación de conformidad y pensamientos vagos que solo se quedan en eso, pensamientos, no puedo apartarme de lo moralmente correcto y mis ámbitos de estudio son ante todo normales.

Siempre he querido ser como Dante, pero no he podido dejar de ser como Martín, pero ahora mismo, no puedo ser mas que Hache, sin rumbo ni aptitudes del todo claras, no se que querer, no se que creer, ni mucho menos sé que ser; me jode, claro que me jode, que parece que necesito estar enculado por alguna mujer para poder pensar con claridad; no puedo ser un libertino porque el orden me atrae, no puedo ser un puritano porque me exaspera la nula intención de generarse dudas.

No puedo ejecutar mis pensamientos mas oscuros, porque no tengo ni idea de por donde empezar y la sociedad lo criticaría a más no poder, tampoco puede ejecutar mis pensamientos más vanales, porque ya hay miles de precedentes sobre eso, y algo fuera del estándar, seria criticado a más no poder por la sociedad.

Y ahora estamos, una vez mas, luchando conmigo mismo, tratando de ver sí es correcto lo que hago/quiero o estoy por hacer, esta vez, tiene un nombre distinto, por primera vez en dos años, su nombre no es Bethsabeé, su nombre ahora, es mucho mas sencillo de recordar.

Otra vez, aquello que busco es ilegal, o lo será por cuatro meses más, como todo lo que hago, no puede ser del todo malo, es de porte correcto, que derrocha brillantes, es simplemente lo que en este momento deseo.